Lo ¿bueno? de haber estudiado en una escuela de monjas casi toda la vida es que te enseñan a ser políticamente correcta desde pequeña. Las timoratas monjitas prácticamente nos lavaban la boca con jabón si se nos ocurría pronunciar malas palabras.Por otro lado, en casa estaba mi abuela que se encargaba de que a su princesita no le salieran sapos por su linda boquita diciendo: "las niñas bonitas no dicen groserías" o "esas palabras son de presidiaria", así que me acostumbré a cambiar palabras altisonantes por unas más accesibles a oídos castos.
Claro, el proceso de añeramiento al que he sido sometida con el paso del tiempo me permite cometer ciertos excesos cuando:
- Estoy con amigos de confianza (¡a huev..!)
- Me ocurre algún accidente "casero" (¡chingad.. madr..!)
- Hago algo tremendamente estúpido (¡que pend..soy!)
Ahh, pero el español es tan vasto en palabras que se me antoja decirle esto a alguien alguna vez:
¡Eres un paria, infeliz, mandria, pusilánime, mamarracho, patán, mequetrefe, zoquete, cabeza de chorlito!
(uff, ya me desahogué...soy feliz)
Escuchado en casa de un amigo:
Amigo: - No chingues papá...¡eso es una pendejada!-
Papá: -¡Te he dicho mil veces que no insultes hijoeputa!-
What swear word are you?

your fuck.
Take this quiz!
Pd: Ejem..este..vayan a ese link para ver que "mala palabra" son..ejem..